Capítulo 3 – La mano del muerto (o cómo la paranoia a veces tiene fundamentos).
Deadwood, EEUU, Agosto 2 1876 – En el póker al par de ases y de ochos negros se le llama la mano del muerto, con justa razón. Era la combinación de cartas que tenía Wild Bill Hickok en la última partida de su vida. Hay maneras de dejar el vicio, pero la de Wild Bill es de las más efectivas, aunque quizás sea de las menos recomendables y la más entalinga chacha.
http://www.freewebs.com/sheriff-black-jack/Outlaws/Wild_Bill_Hickok_1837-1876.jpg (Foto de Wild Bill Hickok)
Supongo que esta historia inspiró al Rocky Racoon de los Beatles (al que, según cuentan, le pasó algo similar en el mismo territorio que al viejo Wild Bill) o al Jimmy Ringo de la película The Gunfighter (1950), con Gregory Peck, que a su vez inspirtó esa canción de Bob Dylan y Sam Sheperd llamada Brownsville girl.
Wild Bill Hickok era una leyenda viva en su tiempo, pistolero y explorador famoso, Marshall ocasional, mató a varios (de testículos y no ovarios) en duelos limpios, desenfundar y disparar, fernte a frente, haciendo felices a sepultureros de pueblos.
Dicen que en su mocedad se dejó crecer el bigote para dejar de ser llamado Pato Bill (Duck Bill… ¿Hickory, dickory duck?) -por su alargado labio superior- y comenzar a ser llamado Salvaje Bill (Wild Bill).
Coincidió más de una ocasión con otro famoso Bill, Buffalo Bill, y tenía una gran debilidad por el póker.
Wild Bill tenía 39 de edad y, dicen, que un presentimiento de que el pueblo de Deadwood le sería funesto.
Cuando jugaba, Hickok tenía una paranóica regla: jamás sentarse en la mesa de juego dando la espalda a la puerta del lugar. Procuró estar siempre sentado con una pared detrás. Algo justificable en un famoso pistolero.
Hay quien dice que el dos de agosto de 1876 Wild Bill llegó tarde a la mesa de juego en el Nuttal & Mann’s Saloon de Deadwood, y el único lugar disponible era un asiento que daba la espalda a la puerta. Fugazmente la frase “entalinga chacha” pudo haber pasado por la mente de Hickok, y por eso pidió a uno de los jugadores que estaba de espaldas a la pared que le intercambiara el lugar. El otro, muy probablemente con un lenguaje florido de verdulero, mando verbalemente lejos al pistolero y se negó a la solicitud.
Wild Bill se sentó, para descubrir que tenía mala racha en esa ocasión, “entalinga chacha” pudo pensar de nuevo, y mientras veía sus cartas, un par de ochos y un par de ases negros, al saloon entró John “Broken Nose” McCall, quien mientras desenfundó gritó: “¡Toma ésto!” y disparó al Wild Bill que encontró de espaldas.
Hickok fue muerto por una bala que recibió en su cabeza, y no le dio tiempo de decir nada. Dicen que Calamity Jane quiso linchar al asesino, pero McCall fue enjuiciado y colgado un año después. Mientras le ponían la poco elegante corbata que lo haría danzar un poco en el aire sólo pudo haber pensado: “entalinga chacha” antes de entregar su alma al Creador.
Mob Tomas
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Bastantes de los heroes del oeste tuvieron muerte violenta siendo jovenes.
ResponderEliminarVarios asesinados por la espalda.
Me gusta tu estilo para contar una historia tantas veces escrita.